miradores del oriente asturiano

Hay lugares que se recorren caminando y otros que se descubren deteniéndose.

Los miradores del oriente asturiano no son únicamente puntos elevados desde los que hacer una fotografía. Son espacios que ayudan a comprender la geografía de esta parte de Asturias, donde el mar Cantábrico, las montañas y los prados conviven en apenas unos kilómetros.

Muchas personas organizan su viaje pensando en playas, pueblos o rutas de senderismo, pero olvidan reservar tiempo para disfrutar de algunos de los balcones naturales más espectaculares de la región. Y, sin embargo, basta con permanecer unos minutos contemplando el paisaje para entender por qué tantos viajeros vuelven una y otra vez.

Si te alojas en La Llosa de Villahormes, todos estos miradores pueden formar parte de excursiones de medio día o de una ruta completa por el oriente asturiano.

Mirador de San Pedro (Llanes)

Pocos lugares resumen tan bien la esencia de Llanes como el paseo de San Pedro.

Más que un mirador convencional, se trata de un paseo elevado construido sobre el antiguo sistema defensivo de la villa. Desde aquí se obtiene una panorámica privilegiada del puerto, el casco histórico, la costa y el Cantábrico.

Lo recomendable es recorrerlo despacio. Cada pocos metros cambia la perspectiva y aparecen nuevos encuadres del litoral. En los días despejados incluso es posible distinguir el perfil de la Sierra del Cuera mientras el sonido de las olas acompaña todo el recorrido.

Al amanecer o al atardecer la luz transforma completamente el paisaje, convirtiendo este lugar en uno de los rincones más fotogénicos del concejo.

Mirador de San Roque (Lastres)

Lastres ya impresiona desde sus calles, pero existe un lugar desde el que se comprende realmente su singular ubicación.

El mirador de San Roque permite contemplar el pueblo descendiendo hacia el puerto como si se tratara de un anfiteatro orientado al mar.

La combinación entre las casas tradicionales, el puerto pesquero y el azul del Cantábrico ofrece una de las imágenes más reconocibles de Asturias.

Además, junto al mirador se encuentra la pequeña ermita de San Roque, que aporta aún más encanto al entorno.

Es un lugar perfecto para detenerse antes o después de recorrer el casco histórico de Lastres.

Mirador del Fitu

Hay pocos lugares capaces de ofrecer una panorámica tan amplia como el mirador del Fitu.

Situado entre la costa y los Picos de Europa, este balcón natural permite contemplar dos de los grandes paisajes asturianos al mismo tiempo.

Su característica plataforma metálica elevada ofrece una visión de 360 grados que abarca playas, acantilados, bosques y montañas.

En los días claros resulta fácil comprender por qué este punto es uno de los más visitados por fotógrafos y amantes de la naturaleza.

Además, el acceso es sencillo y apenas requiere caminar unos minutos desde la zona de aparcamiento.

Mirador de la Boriza

A veces los mejores miradores no son los más conocidos.

La Boriza, muy cerca de la playa de Andrín, ofrece una de las vistas más espectaculares de la costa oriental asturiana.

Desde este punto se contemplan los acantilados, la playa, la isla de Castro y una sucesión de verdes praderas que terminan bruscamente sobre el mar.

Es especialmente recomendable durante los meses de primavera y otoño, cuando la luz resalta el contraste entre el verde intenso del paisaje y el azul del Cantábrico.

Si disfrutas caminando, puedes completar la visita recorriendo alguno de los senderos costeros cercanos.

Mirador del Pozo de la Oración

No todos los viajeros lo incluyen en sus rutas, y precisamente ahí reside parte de su atractivo.

Situado en el entorno de Covadonga, este mirador permite contemplar una impresionante panorámica de los Picos de Europa.

Cuando las nubes juegan con las montañas, el paisaje cambia constantemente y convierte cada visita en una experiencia diferente.

Es uno de esos lugares donde merece la pena permanecer varios minutos, observar el silencio y dejar que la naturaleza marque el ritmo.

Mirador de Entrelagos

Quienes suben hasta los Lagos de Covadonga suelen concentrar su atención en los lagos Enol y Ercina.

Sin embargo, existe un punto desde el que ambos pueden contemplarse simultáneamente.

El mirador de Entrelagos permite apreciar la singular belleza de este espacio natural protegido y comprender la magnitud del paisaje de alta montaña.

No requiere una gran caminata y constituye una parada imprescindible para quienes visitan el Parque Nacional de los Picos de Europa.

Mirador de Torimbia

Muy cerca de Villahormes se encuentra uno de los paisajes más fotografiados del litoral asturiano.

El acceso al mirador de Torimbia conduce hasta una panorámica donde la playa aparece enmarcada por espectaculares acantilados cubiertos de vegetación.

La sensación de amplitud resulta difícil de describir.

El mar, la arena y los acantilados forman una composición que cambia según la estación del año y el estado de la marea.

Si buscas una fotografía icónica del litoral oriental asturiano, probablemente este sea uno de los mejores lugares para conseguirla.

Mirador de la playa de Guadamía

Entre los concejos de Llanes y Ribadesella se esconde uno de los fenómenos geológicos más curiosos del norte de España.

El entorno de la playa de Guadamía ofrece varios puntos elevados desde los que contemplar el estrecho canal por el que el mar penetra tierra adentro durante la pleamar.

Cuando el oleaje es intenso, el espectáculo natural resulta aún más impresionante gracias a los bufones que expulsan agua y aire a través de las grietas de la roca caliza.

Conviene consultar previamente el estado de las mareas para disfrutar al máximo de esta visita.

Cómo organizar una ruta de miradores desde La Llosa de Villahormes

Una de las ventajas de alojarte en La Llosa de Villahormes es que muchos de estos miradores pueden visitarse cómodamente en una misma escapada.

Puedes comenzar la jornada descubriendo el mirador de Torimbia y continuar hacia Llanes para pasear por San Pedro.

Otro día resulta ideal para recorrer Lastres, detenerte en San Roque y finalizar la ruta en el mirador del Fitu.

Si prefieres la montaña, Covadonga, Entrelagos y el Pozo de la Oración constituyen una combinación perfecta para descubrir la cara más espectacular del interior asturiano.

Alternar costa y montaña en un mismo viaje permite comprender una de las mayores riquezas del oriente de Asturias: su extraordinaria diversidad paisajística.

Los mejores recuerdos no siempre caben en una fotografía

Es fácil caer en la tentación de llegar a un mirador, hacer una fotografía y continuar la ruta.

Sin embargo, algunos de los mejores recuerdos nacen precisamente cuando guardamos el teléfono durante unos minutos.

Escuchar el viento, observar cómo cambia la luz sobre el mar o simplemente contemplar el horizonte sin prisas forma parte de la experiencia de viajar por Asturias.

Los miradores del oriente asturiano no solo ofrecen algunas de las mejores vistas del norte de España. También invitan a mirar el paisaje de otra manera, con más calma y con la sensación de que todavía existen lugares donde la naturaleza sigue siendo la verdadera protagonista.

Si estás preparando tu próxima escapada, La Llosa de Villahormes es el punto de partida perfecto para descubrir estos balcones naturales y recorrer algunos de los paisajes más espectaculares de Asturias.

Reservas en el whatsapp: 636129121.